El comandante general de la Policía Boliviana, Mirko Sokol, salió a dar la cara tras la filtración de un audio. Aseguró que la grabación se hizo sin su autorización durante una reunión doctrinaria «reservada y académica» y calificó su difusión como ilegal. Anunció que ya se abrió una investigación interna para deslindar responsabilidades y ratificó su compromiso de «combatir la corrupción y devolver la dignidad» a la institución. Sokol negó que el caso signifique pérdida de confianza en su gestión y advirtió que hay intereses para alejarlo del cargo.Pero el golpe judicial ya cayó. El Ministerio Público admitió la denuncia presentada por el vicepresidente del Estado, Edmand Lara Montaño, contra Sokol por los presuntos delitos de concusión, uso indebido de influencias, cohecho pasivo, omisión de denuncia, encubrimiento, apología pública de un delito y enriquecimiento ilícito.
