La contaminación minera está acabando con el río Coroico. Lo que antes era un destino turístico y fuente de vida para comunidades enteras, hoy es un cauce envenenado que aleja a los visitantes y pone en riesgo la salud de la población.Los desechos de la actividad minera han deteriorado la calidad del agua y con ello golpearon de frente a la economía local. Hoteles, guías y comerciantes denuncian pérdidas millonarias porque el turismo, uno de los principales motores de la región, se está desplomando. Organizaciones ambientales advierten que si no hay acciones urgentes, el daño al río será irreversible.
