Colombia dio el paso definitivo. Desde el 15 de julio de 2026 rige la semana laboral de 42 horas máximo, el último tramo de la Ley 2101 de 2021. La reducción se hizo sin bajar salarios ni prestaciones y permite distribuir la jornada en acuerdos de 4 a 9 horas diarias. También subió al 90% el recargo por dominicales y festivos, y la jornada nocturna ahora inicia a las 7 p.m. La pregunta que divide a expertos y empresarios es si trabajar menos horas se traduce en trabajar mejor. Defensores de la reforma sostienen que jornadas más cortas reducen el agotamiento, mejoran la salud y pueden elevar la eficiencia por hora trabajada. Los críticos advierten que Colombia tiene un problema de fondo: según la OCDE, los colombianos trabajan en promedio 43,2 horas a la semana, pero su productividad por hora es de las más bajas de la región. Para comparar, en Alemania se laboran solo 25,6 horas semanales con niveles de productividad muy superiores. El Gobierno apuesta a que la flexibilidad y el descanso obligatorio de un día a la semana permitan a las empresas reorganizarse sin perder competitividad. Los gremios, en cambio, piden ver los resultados en 6 meses. Si la producción no cae, Colombia podría perfilarse para seguir bajando hasta las 40 horas en 2030, como ya lo anunció México.
