Economistas advierten que el precio del dólar seguirá subiendo si el nuevo régimen cambiario aprobado en junio no se complementa con medidas de ajuste estructural. Mientras tanto, el golpe ya cayó sobre las familias: con el nuevo impulso inflacionario, los ingresos se achican y nadie en el gobierno parece tener una respuesta para frenarlo. Varios grupos empresariales presionan para liberar totalmente los precios, argumentando que la brecha entre los Bs 6,96 y el dólar oficial los «obliga» a subir costos. Pero el análisis olvida algo clave: desde que el dólar paralelo tocó Bs 20 en mayo de 2024, muchos productos ya se vendían a ese valor. Ahora que la divisa bajó a la mitad, ningún precio de importados, medicamentos o materiales de construcción se redujo en esa proporción. Al contrario, antibióticos, antiinflamatorios y materiales siguen duplicando su precio en un año. Para los especialistas, las teorías económicas ignoran la realidad: en Bolivia, país con los ingresos más bajos de Sudamérica, pagamos los medicamentos más caros de la región.
