El Gobierno reconoció la crisis y salió a pedir disculpas. El vocero presidencial, José Luis Gálvez, ofreció este miércoles «disculpas a la población por las colas» en los surtidores y atribuyó el desabastecimiento a los 53 días de bloqueos que, según dijo, dejaron varadas las cisternas y «dañaron toda la cadena de suministro». Gálvez explicó que pese a que hace 15 días las cisternas ya circulan, la logística de importación, almacenamiento y distribución sigue colapsada y es «muy complejo echarla a andar». A eso se sumaron problemas en la frontera con Chile y nuevos controles de calidad más rigurosos para evitar combustible contaminado. YPFB aseguró que el combustible está garantizado, pero la «falta de fluidez» en los despachos mantiene las filas en todo el país.
