La crisis de los combustibles se salió de control en Bolivia. Las largas filas que antes eran solo por diésel ahora copan también los surtidores de gasolina y hasta las distribuidoras de GLP, mientras el Gobierno no logra dar una solución a la vista. Transportistas, productores y gobernaciones denuncian que la falta de diésel, gasolina y gas ya paraliza al país. El 90% de los buses interdepartamentales estaría afectado, la Gobernación de Cochabamba reportó que no recibió «ni un solo litro» de los 190.000 litros que necesita al mes, y los sectores advierten que los costos se disparan. Dirigentes acusan la insuficiente importación y la escasez de dólares. El Gobierno, en tanto, culpa a «mafias» que desvían el combustible barato hacia otros países. Mientras tanto, miles de familias siguen haciendo fila toda la noche para llenar un tanque o comprar una garrafa.
