La caída del precio internacional del petróleo abre una ventana de oportunidad para aliviar la crisis de diésel en Bolivia. El WTI para agosto se ubicó en torno a $us 68,69 por barril, un escenario que, según el exministro de Hidrocarburos Álvaro Ríos, permitiría al sector privado importar diésel y competir con el combustible subsidiado de YPFB.El exministro destacó el Decreto Supremo 5644 que autoriza de forma excepcional a públicos y privados a importar derivados del petróleo. “Ojalá esto se plasme ahora que los surtidores pueden hacerlo y el precio ha bajado”, señaló Ríos, quien además advirtió que el desabastecimiento en el país es crónico por la falta de dólares y el caos en YPFB, empresa que “no puede continuar abasteciendo toda la demanda de Bolivia”.
