CON EL DÓLAR FLEXIBLE NO DEBE CAMBIAR NADA. ¿QUÉ DEBE HACER EL GOBIERNO PARA REGULARIZARLO?

Con el dólar flexible prácticamente nada debe cambiar porque el valor referencial ya venía ordenando el mercado desde diciembre y el dólar cayó de más de 14 bolivianos en noviembre de 2025 a menos de 9,80 bolivianos hoy. Para que esa premisa se sostenga y no genere preocupación en quienes contrataron con el dólar de 6,96 bolivianos, el Gobierno debe garantizar control estricto de la brecha cambiaria de 10 centavos en el mercado minorista, fiscalizar que bancos y casas de cambio no se desvíen, y usar las reservas del Banco Central solo para evitar subidas descontroladas, tal como advirtió el ministro de economía.En paralelo, se requiere certidumbre legal para los contratos viejos mediante una norma transitoria que defina cómo se ajustan créditos, alquileres e importaciones pactadas al tipo de cambio fijo, evitando que la incertidumbre recaiga solo en los deudores. El Ejecutivo también debe asegurar oferta con la repatriación de dólares de exportadores, la canalización de remesas al tipo de cambio oficial y trasladar a precios la baja del petróleo. A eso debe sumarse comunicación diaria y sin tecnicismos que muestre por qué el dólar se mantiene por debajo de los 10 bolivianos. Solo con control, reglas claras y transparencia, el “prácticamente nada” dejará de ser un discurso y se convertirá en estabilidad real para la población.

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