En una contundente entrevista que pone en jaque la legitimidad de las recientes movilizaciones, el senador de Alianza Unidad, Nilton Condori, reveló que el extenso bloqueo de 53 días que paralizó a los sectores productivos no respondía a una auténtica lucha social, sino a un calculado engaño orquestado por ciertos dirigentes para obtener beneficios personales. Mientras miles de bases campesinas e indígenas permanecían en las carreteras perdiendo sus cosechas, sus periodos de siembra y el sustento económico para pagar sus deudas bancarias bajo la coacción de sufrir costosas multas o el despojo de sus tierras, las cúpulas dirigenciales presuntamente negociaban a puerta cerrada prebendas políticas y cuotas de poder. La revelación más alarmante del legislador apunta de manera directa a Vicente Salazar, de quien afirmó: «bajo reportes de sus propios compañeros dentro del gobierno que recibía la cuantiosa suma de 50,000 bolivianos mensuales destinados a su comité ejecutivo» . Condori calificó el proceder de Salazar como el de un «neófito» sin planificación ni estrategia metodológica, cuyo fracaso ha provocado que provincias como Omasuyos comiencen a desconocerlo y declararlo persona no grata. El reporte destapa un escenario sombrío donde mineros, sectores del narcotráfico y el propio gobierno habrían sacado réditos a costa del sacrificio indígena, dejando abiertas serias interrogantes sobre quiénes más se enriquecieron a espaldas del pueblo
