Con lágrimas en los ojos, los productores bananeros confirmaron lo peor: el retiro de trabajadores en varias empresas del trópico. La crisis ya tiene rostro y número. Las pérdidas económicas ascienden a 8 millones de dólares y el sector advierte que la estabilidad laboral está en riesgo.El golpe no es solo local. Los productores alertan que la crisis amenaza también los mercados internacionales, poniendo en jaque uno de los rubros más sensibles del país. Mientras las empresas reducen personal, crece el temor de que las exportaciones colapsen y miles de familias queden sin sustento.
