Los 53 días de bloqueo deben marcar un precedente, y la salida es una sola: ley antibloqueos. Tras semanas de pérdidas millonarias y familias golpeadas, crece la exigencia para que se apruebe de una vez una normativa que impida que el país vuelva a quedar paralizado. El pedido es claro: que productores, empresas y hogares no queden a merced de los bloqueadores y que las pérdidas económicas que destrozan el bolsillo del boliviano no se repitan.El mensaje va directo al Legislativo y al Ejecutivo. Que esta crisis sirva para cerrar la puerta a futuros cercos. Una ley antibloqueos que garantice libre tránsito, sancione a responsables y proteja al país de que la economía y la vida diaria vuelvan a quedar secuestradas por medidas de presión.
