Los bloqueos de más de 52 días no solo quebraron la economía: decapitaron liderazgos políticos. El impacto político del bloqueo récord en Bolivia es demoledor. La Central Obrera Boliviana con Mario Argollo a la cabeza queda debilitada y paga el alto costo de su acuerdo con el gobierno. Lo mismo ocurre con Vicente Salazar, dirigente de la Federación Tupac Katari, y con el senador Nilton Condori, uno de los principales convocantes, quien firmó pactos con la COB y la Tupac Katari pero ahora arriesga ser expulsado del Senado por provocar las movilizaciones.El gobierno de Rodrigo Paz tampoco sale ileso. Actuar tarde ante la crisis que dejó pérdidas millonarias y vidas humanas genera desconfianza y derrumba su popularidad. El ciudadano siente que fue abandonado cuando más lo necesitaba. El saldo es claro: Argollo, Salazar, Condori y Paz pagaron un precio político altísimo por estos bloqueos. Heridas, que será muy difícil que se recuperen.
