La desesperación estalló en plena calle Lino Monasterios en la ciudad de La Paz. A cuadras de una estación de servicio, la fila por gasolina se convirtió en campo de batalla cuando un chofer de minibús se coló a la fila e ignoró a los conductores ya numerados. La tensión subió de tono hasta los puños.Indignados, los afectados no dudaron: exigieron que llegue la grúa y se lleven el minibús infractor. La escena retrata el punto de quiebre al que llegó la ciudad sin combustible. Cuando el litro de gasolina falta, la paciencia también.
