No hubo victoria. No hubo desbloqueo. El esperado acuerdo entre el presidente Rodrigo Paz y Mario Argollo terminó en un “ojalá esto nos salve” y rostros lúgubres. Nadie respondió cuándo se levantan los puntos de bloqueo. No se mencionó a los detenidos ni a los responsables de los daños. Solo palabras de reconciliación entre gobernantes y gobernados. Ni un lado festejó, ni el otro cedió. Bolivia sigue trancada, y el país entendió: este acuerdo no cumple el objetivo.
