SIGUEN LAS INTERMINABLES FILAS PARA LA GASOLINA QUE DURA DÍAS

Las filas son el paisaje diario de La Paz y de varios puntos en el territorio nacional. Decenas de conductores hacen cola durante horas, y en muchos casos días enteros, frente a los surtidores con la única esperanza de cargar combustible. El tiempo pasa, el tanque está vacío y la desesperación crece metro a metro en cada estación de servicio.La escena se repite cuadra tras cuadra: vehículos estacionados desde la madrugada, gente turnándose para no perder el lugar y familias enteras esperando a la intemperie. Lo que debería ser una carga rápida se convirtió en una odisea que paraliza las ciudades. Mientras el combustible escasea, los bolivianos resisten entre el cansancio y la incertidumbre de no saber si alcanzarán a llenar el tanque.

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