La carretera se volvió cocina y prisión. Son 7.000 camiones secuestrados por los bloqueos de la Túpac Katari en todo el país, 5.000 de ellos atrapados en el occidente, y sus choferes ya no tienen qué comer. La desesperación los obligó a instalar cocinas improvisadas sobre el asfalto para freír buñuelos mientras esperan un “paso humanitario” que los dirigentes no conceden. “Todos los días pedimos cuarto intermedio y no tenemos respuestas”, denunció Álvaro Ayllón, presidente de Cadetran.La huelga de rutas ya le costó al sector 150 millones de bolivianos en 27 días y dejó a La Paz y El Alto sin alimentos, medicinas ni combustible. Ayllón fue directo contra la dirigencia bloqueadora: “Al Túpac, de una vez: dé paso a los choferes… ¿Queremos que haya muertos en las carreteras?”. Mientras las imágenes de buñuelos sobre el pavimento se viralizan, la mesa de diálogo sigue sin los actores clave y el país sigue varado.
