Rodrigo Paz cumple este 8 de mayo seis meses en la presidencia con un giro brutal: enterró la política exterior del MAS, se alejó de Cuba, Venezuela, Rusia e Irán y se acercó a Estados Unidos e Israel para buscar créditos y “poner a Bolivia en el mundo”. Quitó la subvención a los combustibles, recortó el gasto público y fijó un dólar referencial que ya superó los Bs 10, mientras las RIN suben a $us 3.542,9 millones y hay superávit comercial de $us 1.268 millones, pero el país sigue sin dólares para importar gasolina. En paralelo, cayó el narco Sebastián Marset y estalló la ola de sicariatos, con el asesinato del magistrado Víctor Hugo Claure, mientras la COB y campesinos exigen su renuncia por rechazar privatizaciones. Paz promete nuevas leyes para hidrocarburos, minería y energía, pero choca con la Constitución del MAS y una alta conflictividad social que marcó sus primeros 180 días en el poder.