La tasa de natalidad de China tocó fondo en 2025 con apenas 5,63 nacimientos por cada 1.000 habitantes, el peor registro desde 1949. Por cuarto año consecutivo hubo más muertes que nacimientos: solo 7,92 millones de bebés frente a una pérdida poblacional de 3,4 millones. Ni la política de dos hijos de 2016 ni la de tres hijos de 2021 lograron revertir la caída. Expertos de la ONU advierten que el país perderá más de la mitad de su población antes de fin de siglo. El sueño del “boom de bebés” se esfumó: los jóvenes solteros son presionados por sus familias en el Año Nuevo Lunar, mientras el envejecimiento amenaza con asfixiar la economía y desbalancear el sistema de pensiones.