Entre gritos, abucheos y acusaciones cruzadas, el senador Nilton Condori prendió fuego la sesión de la Asamblea Legislativa Plurinacional con un ultimátum explosivo: que renuncien todos los legisladores o que se bajen los salarios. Condori destrozó la labor de la ALP y pateó el tablero justo cuando el Gobierno enfrenta denuncias de golpe y la interpelación por el caso “Maletas”. La propuesta sacudió el hemiciclo y dejó expuesta la crisis interna del Legislativo. Con la imagen del Congreso por el piso, Condori puso a sus colegas contra las cuerdas: o se van a su casa o cobran menos, en una sesión que terminó al borde del caos.