El nuevo ministro de Hidrocarburos, Marcelo Blanco, llegó barriendo y anunció una depuración total en medio de la crisis por desabastecimiento y gasolina podrida. Advirtió que no tolerará a funcionarios del anterior gobierno del MAS que “hicieron daño” y sentenció: “Se tienen que ir a su casa, no pueden seguir trabajando con nosotros”. Prometió cárcel para los que se aprovecharon del erario: “No van a andar libres por las calles”. Blanco aseguró control riguroso en YPFB y ENDE y adelantó que se socializará “lo antes posible” una nueva ley de hidrocarburos con cambios sustantivos, además de normas para litio, energías verdes y electricidad. El presidente Rodrigo Paz lo posesionó el miércoles en la noche con la “misión estratégica” de lograr la autosuficiencia energética tras la salida de su antecesor por el escándalo del combustible.