Al 13 de abril de 2026, el maltrato animal en Bolivia alcanza niveles críticos con más de 1,400 casos atendidos solo por Pofoma en 2024, de los cuales 400 fueron por biocidio y tráfico en La Paz, pero apenas 50 terminaron en sentencia. Golpes, quemaduras, envenenamientos masivos, abandono y tráfico ilegal de jaguares, monos y loros se normalizan ante un sistema judicial colapsado, mientras activistas y legisladores exigen reformar la Ley 700 para que las penas dejen de ser «detención domiciliaria». Expertos advierten que la impunidad ya es un indicador de violencia social latente: con 10 a 12 denuncias semanales solo en La Paz y al menos 30 animales maltratados al día a nivel nacional, la línea gratuita 800 14 0303 intenta frenar el tráfico de vida silvestre. Sin embargo, el abandono sigue representando el 40% de los casos y el biocidio asesinato con ensañamiento se sanciona hoy con apenas 2 a 5 años de prisión.