La Plaza Alonso de Mendoza, ubicada en el corazón de La Paz, se ha convertido en un lugar de alta inseguridad, donde la delincuencia es un problema constante a pesar de la presencia de un módulo policial y una comisaría en la zona. Vecinos y transeúntes denuncian la situación y piden mayor control y seguridad en el sector.La situación es tan grave que se han reportado casos de robos, asaltos y hasta feminicidios en la zona, lo que ha generado un clima de miedo y desconfianza entre los habitantes. La falta de seguridad efectiva ha llevado a que la plaza se convierta en un refugio para delincuentes.