El último informe de la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero (ASFI) revela cifras récord que desafían la coyuntura: utilidades que alcanzan los 2.592 millones de bolivianos y una liquidez que supera los 78.000 millones, representando casi el 25% del Producto Interno Bruto (PIB) del país. Mientras personas y pequeñas empresas enfrentan dificultades para cumplir con sus obligaciones crediticias, la solidez del sistema financiero boliviano se confirma con activos líquidos en niveles históricos, en un contexto donde la discusión sobre la aplicación de la Ley 1670 de Diferimiento de Créditos genera tensiones entre el gobierno, la banca y los sectores afectados.